Manejo del estrés calórico en TamboDem

(13/01/2020)

 

El estrés calórico ocurre cuando la carga de temperatura de un animal, es mayor que su capacidad para perder calor. En esta época del año es un factor importante a tener en cuenta porque afecta el bienestar y la producción de las vacas.
A temperaturas por encima de los 26°C las vacas llegan a un punto en el cual no logran enfriarse adecuadamente, y entran en estrés calórico.
Para hacer frente al calor, las vacas usan una variedad de estrategias que incluyen:

  • Aumento de la frecuencia respiratoria y sudoración
  • Aumento de la ingesta de agua
  • Disminución de la ingesta de alimento
  • Disminución de la producción de leche
  • Disminución en la composición de la leche (disminución de porcentaje de grasa y proteína)
  • Cambio de comportamiento (buscar la sombra, apiñarse para sombrearse, negativa a acostarse, pararse en el agua o al lado de canales de agua).

 

Una herramienta muy utilizada para monitorear si las condiciones ambientales resultan estresantes para los bovinos, es el índice de temperatura y humedad (ITH). Este indicador muestra la relación entre ambas variables. Valores de ITH superiores al rango 68 – 72 ocasionan disconfort térmico (E.E.A Rafaela, Clima y Agua). La hora más crítica suele producirse alrededor de las 15:00–17:00, cuando se maximiza la temperatura ambiente. No obstante, en los meses de verano desde las 8:00 y hasta horas cercanas a la medianoche, las vacas suelen estar sometidas a estrés. En la tabla siguiente se presenta a modo orientativo, el grado probable de severidad en cliores asociado a diferentes rangos de ITH (adaptada de Armstrong, 1994).
La tabla de ITH indica graduaciones entre: condiciones normales ≤ 68; disconfort térmico = 68 a 72; alerta 72 a 78; peligro 78 a 83; y emergencia ≥ 83.

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